Informe de situación sobre el Debate Presupuestario 2017

En la cumbre del G-20 celebrada en China el pasado septiembre, Luis de Guindos, por entonces   Ministro de Economía todavía en funciones ya advertía al Comisario Europeo de Economía, Pierre Moscovici de que lo más probable era que para este año 2017 se prorrogarán los presupuestos del año 2016. Matizaba que se realizarían pequeños ajustes para cumplir con el objetivo de déficit y continuar con la senda fiscal fijada desde Bruselas. Así ha sido. Como consecuencia de la tardía formación de Gobierno y de la falta de acuerdo entre las fuerzas políticas representadas en el Parlamento, se han prorrogado automáticamente los Presupuestos del ejercicio anterior a día uno de enero. Esto supone en gran medida, la congelación de la actividad estatal debido a que supone no poder decidir sobre nuevas inversiones o gastos. La Ley de Presupuestos Generales del Estado, es una de las leyes más importantes que anualmente se aprueban en España y nos permite conocer cuáles son las prioridades del Gobierno para un ejercicio económico. Su tramitación es compleja y larga, como podrás observar en el informe que hemos elaborado. Los partidos políticos fueron capaces de lograr un acuerdo en lo que se refiere al techo de gasto en los pasados meses, pero eso no garantiza que vayan a ser capaces de sortear el nuevo impasse que se les presenta para la aprobación de los PGE 2017. Además, el hecho de contar ya con el lvisto bueno de Bruselas al escenario presupuestario que remitió el Gobierno a la Comisión Europea el pasado diciembre, podría dar margen al Ejecutivo de Mariano Rajoy como para mantener prorrogados los presupuestos durante todo el ejercicio económico.   En víspera de la celebración de primarias tanto en el PSOE como en Podemos, se plantea difícil una negociación presupuestaria. Más aún cuando por ejemplo, en el Partido Socialista, el eje de debate gira en torno a la cercanía o lejanía con el Partido Popular, el partido del Gobierno. Otra opción que Rajoy podría tener es pactar con los partidos nacionalistas minoritarios, contando con el apoyo de Ciudadanos. Sin embargo, es responsabilidad del Ejecutivo valorar si merece la pena aceptar las exigencias de gasto que estos grupos pretenderán imponerle. 

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